"Zothique, el último continente", de Clark Ashton Smith

 “En Zothique, el último continente de la tierra, el sol ya no brillaba con la blancura de su apogeo, sino que lucía débilmente y oscurecido por vapores de color sanguinolento. Incontables estrellas nuevas habían aparecido en el firmamento, y las sombras del infinito se cernían cada vez más próximas. Y desde más allá de las sombras, los antiguos dioses regresaron al mundo de los hombres: los olvidados dioses de Hyperborea, hasta Mu y Poseidonis, con distintos nombres pero similares atributos. Y los demonios más viejos también regresaron, cebándose con los vapores de malignos sacificios, y fomentando de nuevo las magias primordiales” (177)

En Zothique, el decadente futuro de una tierra agonizante se junta con el pasado mítico, como bien demuestra el nombramiento de los dioses de Hyperborea. Ultima Thule es tan real y posible como lo son Thasaidon y la isla de Naat. El oscurecimiento del sol convive con el auge de la magia y de formas de gobierno degradadas.

Clark Ashton Smith es uno de los tres grandes autores de Weird Tales, junto con Howard y Lovecraft. Al igual que estos, Smith posee un estilo propio; si Howard es el creador y más alto exponente de la espada y brujería y Lovecraft es el responsable del horror cósmico y de un panteón nunca visto, Smith plantea un mundo personal, decadente y plagado de nigromancia, deidades oscuras y orientalismo.

Sin apenas diálogos directos entre personajes, la fuerza de Clark Ashton Smith está en la descripción de atmósferas, paisajes, situaciones y extrañezas. En palabras del propio autor,

“Mi ideal ha sido engañar al lector para que acepte una imposibilidad o serie de imposibilidades, utilizando de una suerte de magia verbal, logro para el cual hago uso de la prosa rítmica, la metáfora, el símil, el color tonal, el contrapunto, y otros recursos estilísticos, como una suerte de encantamiento” (la pobre traducción corresponde a un servidor. Sacado de: http://www.eldritchdark.com/articles/reviews/68/introduction-to-%27tales-of-zothique%27)

En el prólogo del infalible Jesús Palacios se establece una conexión entre el simbolismo, el decadentismo y la prosa de Smith, situando al autor en un peculiar punto pre-vanguardista dentro del universo de la ficción weird y la literatura pulp. Rimbaud, Mallarmé y Baudelaire suman fuerzas para localizar Zothique en un continente emergido tras el fin de la civilización moderna, que correspondería, según el propio autor, como un territorio incluye partes de “Asia Menor, Arabia, Persia, India, partes del norte y este de África y gran parte del archipiélago indonesio. Existe una nueva Australia en algún lugar del sur” (15). Así, el exotismo oriental al que tanto apelaba la poesía prosaica de Rimbaud toma forma de fantasía depravada y oscura en las imágenes que Smith regala del último continente.

Otro punto especialmente lúcido del prólogo de Palacios corresponde a lo “inacabado” o “abierto” (por usar algunos adjetivos que hagan justicia) del mundo creado por Smith. Contraponiendo la Tierra Media de Tolkien, la Edad Hyboria de Howard el Krynn de la Dragonlance, mundos exhaustiva y/o precisamente cartografiados, parte de la sugerente magia negra de Zothique reside en sus lagunas y sus desiertos sin describir. El lector está presente en las narraciones omniscientes de Smith, pero conoce sólo lo nombrado; no hay apéndice, índice o códex que hable de lo que hay entre Yoros y Xylac. De tal forma, jugando con lo sugerido por las imágenes y escenas que plantea Smith, será la imaginación de cada cual la que sitúe qué clase de efectos nigrománticos y marchas de especies desconocidas transcurran en los páramos del continente. Y es que la artesanía en el planteamiento de imágenes y atmósferas del autor conlleva una sugerencia implícita; como conocedores parciales del mundo, los horrores que se nos presentan probablemente no sean nada en comparación a lo desconocido o innombrado.

La omnipotencia y crueldad de los reyes contrastan con la fuerza omnipresente de la magia y los dioses oscuros. Lo humano está tan degradado como la luz del sol. Las personas de a pie nada son en comparación con los reyes y nigromantes; y estos, a su vez, no son nadie si se piensa en aquellos a quienes sirven. La jerarquía del cosmos está presidida por las divinidades y su crueldad.

Un aspecto a destacar es la constante presencia de redivivos y del motif de la vida tras la muerte. Ya sean zombis pertenecientes a la tradición vudú, espectros, vampiros o magos que han logrado el dominio de la vida, la muerte traída de vuelta a la vida es uno de los elementos que hacen de Zothique un continente fantástico por definición, junto con los ídolos oscuros y la decadencia.

La teosofía de Madame Blavatsky, a su vez, parece ser una gran inspiración para Smith. En la guía de la era hyboria de Rodolfo Martínez leemos que el principal axioma de la teosofía es “que todas las religiones surgen de una proto-religión previa que con el tiempo ha quedado oculta bajo las diversas doctrinas creadas por la humanidad. Tales constructos a menudo contradicen las verdades fundamentales de esa religión primigenia, que es la única que apunta a la Verdad desnuda e indiscutible” (página 313 de La Era Hibórea de Robert E. Howard, Rodolfo Martínez, Sportula). Como se puede comprobar, en Zothique la religión deviene verdadera en la medida en que las divinidades intervienen explícitamente. Por otro lado, la magia también se convierte en un factor que desvela la naturaleza de lo religioso, teniendo efectos mundanos. Tanto la ilusión que es el mundo material como el mito de la Atlántida presentes en Zothique podrían verse a la luz de la teosofía.

 No podemos obviar el hecho de que, a pesar de la originalidad y lo extraordinario de la obra de Smith, el papel de las mujeres y de la raza sigue siendo estigmatizado, atrayente sólo por lo exótico y lo superficial. Igual que ocurre en muchos casos en la prosa de Robert E. Howard, en Zothique, los personajes negros son caníbales, salvajes y esclavos, y las mujeres un bien o figurantes de la historia principal. No debiéramos caer en anacronismos, claro está, pues hablamos de textos entre 1931 y 1937; pero tampoco se puede justificar desde el contexto histórico el triste reflejo del sesgado pensamiento de la época, y en un análisis siempre ha de tener cabida la crítica hacia estos aspectos.

La edición de Valdemar, con espectacular traducción de Marta Lila Murillo, es un deleite. Cuenta con los dieciséis relatos que conforman todo relato de Smith ambientado en Zothique. Piedra de toque para lxs amantes del fantástico.



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