"Piratas de Venus", de Edgar Rice Burroughs
Edgar Rice Burroughs, creador de Tarzán,
no limitó su visión de la aventura a mundanales senderos. Primero fue la selva;
después, Marte (o Barsoom, como él lo llamó); más tarde, el centro de la
Tierra, Pellucidar; y, por último, Venus. En este planeta es donde se
desarrollan las aventuras de Carson Napier, otra invención del genio creador de
Burroughs, donde espadas y planetas se enfrentan en fantásticas contiendas.
Al igual que en sus series de Barsoom y Pellucidar, es el propio Burroughs quien comienza la narración. Nos cuenta de una extraña carta llegada a sus manos y de un pronóstico que, de cumplirse, obligará al escritor a contactar con el remitente.
“Si una mujer cubierta con un sudario
blanco entra en su alcoba el día trece de este mes, a medianoche, conteste esta
carta; de no ser así, no lo haga”
Esta inquietante cita abre la odisea
espacial de Carson de Venus. Resulta que Carson Napier es un joven aventurero
con poderes psíquicos, los cuales le permiten comunicarse a cualquier distancia
con sujetos compatibles con él. Burroughs resulta ser uno de esos sujetos, de
forma que la visita de una mujer cubierta con un sudario sería la prueba que
confirmaría la compatibilidad psíquica entre Carson y Burroughs. Más tarde, y
tras la aparición y mensaje de la mujer, Carson visita al autor para explicarle
todo esto, y exponerle su plan: viajar hasta Marte en un cohete construido por
él mismo. Estableciendo un contacto psíquico permanente, será Burroughs quien
escriba las aventuras de Carson Napier mientras éste se comunica con el autor.
Así comienza “Piratas de Venus”. Tras esta
introducción, nuestro protagonista vuela hacia Marte en su cohete, pero un
problema en sus cálculos hace que la trayectoria del vehículo se desvíe, de
forma que queda varado en el espacio. Tras intentar redirigirlo y evitar
catástrofes de otra índole, como entrar en la órbita solar a una mortal
distancia, Carson acaba por caer en Venus. Una vez allí se desmontan las
teorías de la inhabitabilidad del planeta para los humanos, ¡pues Carson puede
respirar perfectamente!
Tras las nubes de Venus se esconden
gigantescos bosques y una ciudad construida en lo alto de los árboles. Allí
Carson es hecho prisionero, pero tratado con bondad y privilegios. Tras pasar
un tiempo siendo instruido en los hábitos, costumbres y conocimientos de Amtor
(nombre que los habitantes de Venus dan a su planeta), Carson tiene una
audiencia con el emperador, quien no tarda en asignarle labores de recolección
junto con uno de los conocidos vepajanos del protagonista (Vepaja es el nombre
del país en que Carson reside). Durante la recolección y caza, Carson y Kamlot
son capturados por unos hombres pájaro, los cuales los llevan hasta un navío de
la nación con que Vepaja se encuentra en guerra. Allí son hechos prisioneros,
pero Carson no tarda en provocar un motín y tomar el barco, el Sofal. A su vez,
descubre que en el barco que acompaña al Sofal se encuentra prisionera Duare,
heredera del Jong de Vepaja, y de la cual Carson se enamoró tras conocerla en
los jardines de la ciudad. Una vez tomados ambos barcos, Carson encomienda a su
nueva tripulación la búsqueda de aventuras. Al final de esta primera entrega,
Carson termina, junto con Duare, en una isla, donde el protagonista es tomado
prisionero, mientras Duare es salvada por los mismos hombres pájaro que una vez
privaron de libertad al nuevo capitán del Sofal.
Como se puede comprobar, “Piratas de
Venus” es una aventura frenética, una space opera de espada y planeta,
al estilo de la SF de la época. La lectura es ligera, divertida y dinámica, y
Burroughs se deleita con la descripción de magnitudes y latitudes y de
elementos paisajísticos, arquitectónicos y corporales; a su vez, crea un
trasfondo para el mundo que se propone explorar, de forma que las
particularidades lingüísticas, históricas y científicas son expuestas con sumo
cuidado.
La fuerza de la prosa reside en la
descripción detallada de los parajes de Amtor (Venus), del contexto
sociopolítico y cultural y en la definición de los personajes, tanto a través
del trasfondo como del carácter. Por ello, Burroughs dibuja una panorámica
excelsa en particularidades, en acción y en lo que respecta al “big picture”, de
lo micro a lo macro, pasando por todos sus accidentes.
No podemos pasar por alto el hecho de que
el papel de la mujer se reduce al de objeto de amor. Duare, única personaje con
peso, se limita a ser descendiente del Jong e interés romántico de Carson. No
vive enfrentamientos en los que luche con enemigos, no caza, no encabeza un motín…
Una pena, pues en un mundo ficticio donde todo es posible, la representación de
la mujer podría haber tenido visos de empoderamiento. Esto no quita que la
prosa sea refinada, la narrativa divertida y las ideas muy originales, pero sí
que impide la presencia de diversidad de género, cosa problemática.
Frente a Barsoom (Marte), planeta que
Burroughs plantea como un desierto decadente (una dead land), Amtor es
un caso repleto de biomas ricos en fauna, flora y agua. A su vez, este clima es
trasfondo para las intrigas románticas, políticas y aventureras en las que se
ve envuelto Carson Napier. Cabe mencionar que Venus, en la mitología romana, es
lo opuesto a Marte; este es la guerra, la masculinidad, mientras que aquella es
la paz, la feminidad. Amtor es, en muchos sentidos, el contrario a Barsoom,
pero sirve de igual modo a la plasmación de la ideología y pretensiones del
autor. Al respecto de Una princesa de marte, remito a “Delineating Mars:
The Geopoetics of the Red Planet in Edgar Rice Burroughs´ A Princess of Mars”,
artículo de Sofiya Filonenko publicado en Hélice 33, y donde se repasan muchas
cuestiones acerca de la obra de Burroughs sobre Barsoom. De tal artículo se han
sacado varios aspectos presentes en este párrafo.
En definitiva, “Piratas de Venus” es una
muy entretenida pieza de espada y planeta que plantea en términos ficcionales
muchas de las preocupaciones, ideas y valores del autor, permitiendo descubrir
no sólo las inhóspitas tierras de Amtor, sino un poco más del mundo interior de
Edgar Rice Burroughs.


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